miércoles, 22 de julio de 2015

Ecosistemas y Clima

Clima


Israel se encuentra en el sureste de Asia, entre el Mediterráneo y los desiertos de Siria y Arabia. Los límites geográficos del país son el Mediterráneo al oeste, la falla del Valle del Jordán al este, las montañas del Líbano al norte y la bahía de Eilat en su extremo sur. Con una población de unos 8 millones de habitantes, la mayoría de los cuales son judíos.
La capital, sede del gobierno y mayor ciudad del país es Jerusalén, el principal centro económico y financiero se encuentra en Tel Aviv-Yafo y el mayor centro industrial se localiza en Haifa.
Sus idiomas oficiales son el hebreo y árabe.

Israel se encuentra en una región subtropical, con dos estaciones: un periodo estival cálido y seco y otro invernal frío, entre semihúmedo y húmedo. Sin embargo, debido a una serie de factores generales, como la situación de Israel entre un mar y un desierto, así como otras influencias más localizadas, como la altitud y la distancia con respecto al mar, el clima israelí es variado, lo que ofrece al turista la posibilidad de elegir en invierno entre esquiar en el Monte Hermón o bañarse en la Bahía de Eilat.
Israel cuenta con tres regiones climáticas: en la mayor parte del centro y el norte predomina el clima mediterráneo, con veranos cálidos e inviernos lluviosos. La llanura costera es húmeda en verano y agradable en invierno, mientras que en las montañas el verano es seco y en invierno puede llegar a hacer bastante frío. El sur y el este de Israel poseen un clima desértico, cálido y seco, con grandes diferencias de temperatura entre el día y la noche. Entre el desierto y las regiones bañadas por el Mediterráneo se encuentra la región semiárida, con un clima de transición.
Israel es una tierra soleada; de hecho, es una de las que recibe mayor cantidad de luz y radiación solar del mundo. Esto permite garantizar un buen bronceado, aunque con la debida protección.
La mayoría de las precipitaciones en Israel son en forma de lluvia en invierno. En el Monte Hermón nieva todos los años, y en algunos de los otros picos más altos también puede nevar en invierno. En buena parte de la región de clima mediterráneo se recogen más de 400 mm de lluvia al año, mientras que en las zonas desérticas las precipitaciones son inferiores a los 250 mm. Las lluvias en la región semiárida oscilan entre los 300 y los 400 mm. Aunque la estación lluviosa dure de octubre a mayo, la mayoría de las precipitaciones se producen entre diciembre y febrero.

Los meses más calurosos de la estación seca son julio y agosto. Entre septiembre y noviembre y de abril a junio las temperaturas son agradables y llueve poco, con lo que el tiempo es ideal para ir a la playa y hacer excursiones por las regiones desérticas. Los visitantes que lleguen a Israel en verano deben traer ropa fresca y traje de baño. Sin embargo, si vienen en invierno, necesitarán ropa de abrigo y paraguas. El invierno israelí es bastante agradable, y las excursiones al aire libre constituyen una buena opción. En el caso de que una semana sea inusualmente húmeda, la ciudad portuaria de Eilat en el sur siempre ofrece refugio en caso de lluvia.

Flora y fauna:

Debido a su ubicación en una encrucijada climática y geográfica, Israel ofrece una sorprendente riqueza vegetal. Aquí se han encontrado alrededor de 2.380 tipos de plantas, entre ellas diversas variedades endémicas. La variedad de su flora es muy superior que la de otros países con mayor extensión.
La mayor concentración de plantas se encuentra en la región mediterránea, sobre todo en forma de matorrales y monte bajo. Buena parte de Israel ha sufrido deforestaciones causadas por el hombre, aunque todavía quedan restos impresionantes de bosque autóctono en las regiones montañosas (por ejemplo, en los montes Carmelo y Merón en Galilea). En las regiones desérticas escasea la vida vegetal, con algunos ecosistemas de especies subtropicales, como en Ein Gedi y en el valle del Jordán. La región semiárida se caracteriza por una vegetación desértica y mediterránea.
Israel posee varios jardines botánicos, como el del campus del Monte Scopus de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dedicado íntegramente a la flora salvaje del país.
Israel alberga una rica fauna, con animales procedentes de las diversas regiones zoogeográficas que rodean el país. Esto se manifiesta especialmente en las variedades de insectos y aves, aunque reptiles y mamíferos también cuentan con una buena representación. En Israel existen unas cien clases de mamíferos salvajes, cifra impresionante si tenemos en cuenta que en toda Europa sólo hay 140 especies de mamíferos salvajes. Aquí se encuentran animales oriundos de la región europea, más fría, junto con mamíferos de las regiones desérticas de Arabia y Egipto y otros procedentes de África y el subcontinente indio. Aunque muchos de los mamíferos israelíes son poco frecuentes o nocturnos, es fácil encontrar otras especies, como ciervos, íbices, damanes y chacales. Entre los zoológicos del país destacan el Zoo Bíblico de Jerusalén, el Safari Park en Ramat Gan y la Reserva Hai Bar, cerca de Yotveta en el Arava.

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